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Incendio en el Edificio VVZ: cómo se salvó Omaira

Omaira estuvo a punto de morir, un día cualquiera, dentro de su casa, cuando se incendió el Edificio VVZ de Chacao la semana pasada. Así mismo. Un día cualquiera, sin salir de su propia casa, la fatalidad estuvo apunto de contar a Omaira entre sus víctimas. La mayoría de las personas tienden a pensar que dentro sus casa nada les puede pasar. Esta sensación de confianza puede llegar a traducirse en una verdadera causa de accidentes, ya que nos quita del estado de alerta y no nos deja pensar correctamente. Esa sensación de que “esto no me puede estar pasando a mi” puede convertirla en víctima.
El cuento fue así, según las propias palabras de Omaira, habitante de ese edificio. Ella estaba en su casa, preparando las cosas para hacer el almuerzo de ese día, como cualquier otro día. Sin ella saberlo, en el sótano de su edificio, por causas aún desconocidas se incendia la camioneta de uno de los copropietarios del edificio. El primero en darse cuenta es el vigilante, quien llama al conserje para que lo ayude a apagar el incendio. El Sr. Conserje acude con dos extintores al sótano, pero en ese momento la camioneta explota y el incendio sale fuera de control. A todas estas, Omaira sigue en su apartamento, cuando nota un olor raro, pero que no le llamó demasiado la atención. A los pocos minutos, recibe la llamada del conserje por el intercomunicador, quien le informa sobre la gravedad del incendio y le pide que evacúe de inmediato su apartamento. ¿Qué piensa Omaira en ese momento? Omaira piensa en que no está “adecuadamente vestida” para bajar, según su propio relato. Lo primero que piensa Omaira es en ir al baño, asearse rápidamente para ponerse un mono deportivo y bajar a planta baja. Esos minutos cruciales que se tomó, casi le cuestan la vida. Las llamas del incendio estaban circunscritas al área de los sótanos, sin embargo el humo y los gases tóxicos producidos ya se habían apoderado de las principales áreas del edificio. Sólo la pronta intervención de Gerardo, el hijo de Omaira, logró sacarla de su estado mental cuando éste le hizo un fuerte reclamo y la sacó por un brazo del apartamento. Ya bajando por las escaleras Omaira se dá cuenta de su imprudencia y la gravedad de todo el asunto, pues estaban totalmente oscurecidas por el humo y el hollín. Según sus propias palabras, el ardor en ojos, garganta y pulmones eran tan excruciantes, que ella pensó que iba a morir allí mismo. En un alarde de heroísmo le dijo a su hijo que la dejara allí, que corriera él a salvarse y la dejara morir. Sin embargo, en pocos segundos más llegaría la ayuda de dos bomberos que subían por la escalera con sus máscaras y linternas. Omaira sólo alcanzó a hacerles señas para indicarles cuál era la puerta de salida de las escaleras que daba a la planta baja. No supo mas de sí hasta pasado un gran rato, cuando se vió en una de las ambulancias de Emergencia Chacao. Ella estaba bien, su hijo estaba bien.
Reflexionada Omaira sobre esos minutos que ella tan imprudentemente se tomó, desoyendo las advertencias del conserje y todas las otras señales de alarma que le gritaba su entorno, cuando para colmo vio como otros bomberos sacaban en sus hombros a dos ancianos residentes del piso 8 que faltaban por rescatar. Ambos sobrevivieron, pero esos minutos que usaron los bomberos en bajar a Omaira pudieron haber sido la diferencia.
Y así fue como se salvó Omaira de morir, un día cualquiera, sin salir de su propia casa. La tragedia estuvo a punto de visitarla de la manera mas absurda y casual. Les traemos esta historia, tomada de la vida real y contada por sus propios protagonistas, porque sentimos la necesidad de insistir constantemente en que la seguridad es esencialmente un asunto de estado mental. Hay que crear una consciencia permanente de la seguridad y quitarnos las gríngolas que nos mantienen en una zona de confort donde nos creemos invulnerables. Tal cosa no existe, como lo descubrió Omaira en esta historia. Uno se puede morir aún en su propia cama, nadie está exento de ello. Pero si aprendemos a mantener un estado de alerta subyacente, podremos captar mejor las señales de peligro de nuestro entorno y reaccionar adecuadamente a los momentos de peligro. Que no nos pase lo de Omaira.

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Categorías:Caracas, Familia y Hogar
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